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martes, 16 de noviembre de 2010

Siguen volando pelotazos en el Monumental

Por algo están como están. River tapará su vacío con la victoria, nada menos que ante el clásico rival. Boca, en cambio, con la derrota abre las puertas de sus problemas a la comunidad futbolera. En el Millonario dicen "Hola Jota Jota"; en el Xeneize gritan "Chau Borghi". Ambos, igual, despidieron al buen fútbol hace rato. Un vecino de la cancha de River afirma que aún ve pelotas volar por donde cantó Paul McCartney hace unos días. Eso sí que fue un espectácul...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Román, Riquelme y sus desafíos

“En mi barrio soy Román, el de siempre. Nadie me dice Riquelme. Y me pone bien porque es en el único lugar que me siento uno más, una persona normal”. Quien lo dice es el dueño de la “10” de Boca. Quien lo dice, seguramente, sabe que en una cancha es distinto. No por casualidad Borghi lo describió como “una mina con tres tetas”. Y a Riquelme, quien volvió a pisar el rectángulo de juego, lo mueven y motivan los desafíos. ¿El actual? Cambiarle la cara a Boca y recuperar su gran nivel ¿para volver a la Selección?...

viernes, 29 de octubre de 2010

De sonrisas, derrotas y victorias (sobre todo de sonrisas)

De felicidad en estado puro, de éso se trata. Una sonrisa natural, no fingida, improvisada, casual, es propia de una persona alegre. Casualmente puede reir el triste, el amargado y el envidioso. Pero el que ríe siempre es feliz, sin vueltas. Y Carlitos, el "10" del equipo, el encargado de jugar y hacer jugar a sus compañeros, el As de espadas, era una persona feliz. Siempre se reía, pese a que su responsabilidad no era menor: de él dependían sus propios compañeros y el humor de los hinchas. Porque si Carlitos estaba lúcido, despierto, el equipo funcionaba. Si no, la derrota era inevitable, como...

La historia de un crack

De chiquitos, Adolfo y Miguel pintaban para cracks. Entre los padres y curiosos que veían los partidos en la cancha del barrio se comentaba que tenían la habilidad para conformar la mejor delantera de la historia. Adolfo, nueve corpulento, las ganaba todas por arriba, sabía pivotear, poner el cuerpo y definir ante el arquero. La de marcar goles con una naturaleza exquisita y propia de un jugador optimista era su mejor cualidad. Miguel, en cambio, iba por afuera y disfrutaba por igual una asistencia que un gol propio. Siempre pegado a la raya iba con una gambeta endiablada que hubiese enredado hasta al relator más eficiente. Así, Adolfo y Miguel...

La Selección, el mejor disfraz

Apenas los ví, pensé que Martín y Nicolás eran hermanos. Es que desparramaban coincidencias los dos jóvenes que caminaban juntos al estadio: usaban camperita al estilo canguro, se peinaban para el costado y llevaban la bandera de Argentina en la espalda. Además, entre otras cosas, me enteré que los dos siempre fueron al mismo colegio, compartieron el tobagán de la plaza del barrio y hasta les gustan los mismos grupos de música. Y a ambos, el fútbol les brota a flor de piel. Ese amor, el que tienen por la pelota, se palpa con tan sólo una mirada. No hay dudas: Martín y Nicolás son muy parecidos. Hasta se podría decir que tienen todo el material...

Un tal Juan Pérez González

El tipo se llamaba Juan Pérez, y de segundo apellido era González. Su documento no mostraba siquiera un poco de originalidad y ese karma a Juan Pérez González lo había perseguido toda la vida. Encima el tipo, pobre, no tenía una característica distintiva, ni narigón, ni pailón, ni nada por el estilo. Así, a los amigos les resultó imposible atribuirle un apodo que lo destaque. Siempre fue "Juan Pérez", un Juan Pérez más, uno de los tantos. Quizá por eso estalló de bronca en aquel bar de Sudáfrica, en pleno apogeo del Mundial 2010. -Amigo, ¿de dónde sos? -lo saludó simpáticamente en inglés el sudáfricano que también esperaba al cantinero. -¡Soy...

La mesa de los milagros

En el comedor de la casa se producían los milagros más impensados. Los mismos ocurrían durante todas las cenas familiares, cuando cada uno de los miembros de la familia se proponía contar qué había hecho durante el día. Siempre comenzaba hablando el padre, seguía la madre y terminaban la nena y el nene. Las historias comenzaban con la cruda realidad pero terminaban, siempre, con una zarza de mentiras que servían únicamente para la felicidad del resto. Cada uno agrandaba y embellecía su relato para la sonrisa de los demás. Así, todos vivían contentos creyéndose mejores de lo que eran. La nena, por ejemplo, era puro diez en el colegio; la madre,...

Con el alma partida

Dedicado a todos los Chatos    Es cierto, nunca habían sido grandes amigos. Pero igual, lo que le hizo el Román ayer al Chato estuvo mal. Muy mal, viejo. No se merecía que lo tratara así después de tantos años compartidos. Lo ninguneó. ¡Lo ninguneó, viejo! No lo quiso saludar. Le negó el saludo, y eso entre hombres no se hace. Se fue sin mirarlo, sin siquiera hacer un mínimo gesto para agradecerle todo su esfuerzo, su cariño, su dedicación. Sin pronunciarlo, el Román le dijo andate a cagar al pobre Chato. Me cago en todo lo que pasamos juntos, en todo lo que sufrimos juntos, en todo lo que hiciste por mí. Todo eso le dijo el Román...

En busca de la satisfacción

Dos conocidos que solían ser grandes amigos se cruzaron por casualidad en una calle peatonal rebalsada de gente. Uno iba apurado, con ganas de comerse al mundo que tenía adelante, y vestía un lujoso traje nuevo. El otro, más tranquilo y pensativo, paseaba por el medio del mundo apurado con sus viejas y fieles ojotas hawaianas. -Amigo, ¿cómo estás? ¿qué estás haciendo de tu vida? -lanzó rápidamente el apurado -Todo tranquilo, como siempre. Veo que vos no le aflojás al trabajo -contestó el de las ojotas a modo de librarlo de una conversación por compromiso. -Y... estamos con mucho laburo, yendo de acá para allá, como siempre también. Vos ¿qué estás...

Nene ¡escribí!

Para todos los que no nos animamos Escribí nene, escribí. La tinta es permanente, no se borra y queda para siempre. A las palabras, en cambio, se las lleva el viento. Nene, vos que tenés cualidades y habilidad, escribí. Lo que pienses, lo que se te ocurra. No importa si hoy no le sirve a nadie, algún día, alguien lo leerá y si lo haces pensar, aunque sea un poquito, objetivo cumplido. Nene, nene, hacelo para vos, no pensés en los demás. Cualquier cosa, lo que se te venga a la cabeza, pero ponelo en el papel. Escribí nene.Sé que alguna vez te imaginaste una historia de amor, cuando viste en cualquier cancha ese trapo que dice “Si no existieras...

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